El movimiento vecinal, desde hace tiempo tiene serios problemas para configurarse como tal, las interferencias partidistas, su misma incapacidad para afrontar acciones y estrategias comunes de ciudad en un solo marco unitario de actuación, la falta de renovación de muchos de sus cargos, la falta de sentido crítico, la dificultad para integrar y llegar a nuevos colectivos, lo ha hecho débil y con menos capacidad de representatividad. Y su incapacidad para promover procesos de participación interna que ha reproducido del modelo participativo municipal, al que crítica pero es incapaz de aplicar y plantear nuevas propuestas.
Otro elemento importante, es cómo establece los mecanismos participativos entre la entidad y sus vecinos, como hace circular la comunicación, como los hace partícipes desde la base para recoger sus propuestas y decisiones, como verdadero sistema democrático de base que sirva de ejemplo a partidos y a las mismas Administraciones, recuperando su modelo histórico.
El modelo participativo municipal no sirve y se tiene que revisar, y lo más importante, más que nuevos modelos y grandes Planes y Reglamentos, lo que se necesita es voluntad política y capacidad de ceder espacios de poder a favor de la calidad democrática en doble dirección y donde ciudadanos y responsables políticos con sinceridad y sin intereses partidistas ni afanes de poder, corresponsabilicen acuerdos y decisiones, abran nuevos espacios de debate y propuestas abiertos a todos los ámbitos ciudadanos. Y las entidades vecinales tendrán que establecer los mismos mecanismos si quieren ser representativos de alguna cosa y tener el protagonismo que piden.
Por todos estos motivos, los bajo firmantes avalan la creación de un Foro de Debate y Participación Ciudadana en Terrassa, con los siguientes objetivos:
Luchar para conseguir un movimiento vecinal unitario abierto a todos los vecinos. Representativo de todos los vecinos, reforzando los mecanismos de participación interna, donde los asociados como vecinos y asociados tengan sus derechos jurídicos y acceso a estos mecanismos; y el conjunto de vecinos no asociados tengan los mecanismos de participación y decisión sobre los problemas que les afectan como vecinos. Los intereses de los dos niveles tienen que estar garantizados en todo momento, y los problemas y soluciones les tiene que unir como un solo objetivo, fuera de los intereses partidistas y de las Administraciones. La toma de decisiones y de representación tiene que estar plenamente garantizada y democrática para todos los vecinos. Minorías partidistas no pueden ser embudos que frenen y rompan derechos.
Las administraciones tienen que reconocer como bien de utilidad pública a las entidades vecinales de una vez, eso si, las entidades vecinales se tienen que ganar esta condición siendo representativas, abiertas, participativas y con proyectos activos que recoja los intereses, propuestas y decisiones de sus vecinos con el objetivo de ser verdaderamente representativa frente de las Administraciones y de otros colectivos.
Debe garantizar en todo momento su suficiencia económica para garantizar su capacidad de independencia, para evitar ser limitada en la capacidad de decisión. A pesar de recibir ayudas y subvenciones éstas tienen que cubrir un porcentaje de su presupuesto.
Las entidades vecinales tienen que hacer su función, y los partidos políticos las suyas, sin interferencias, ni controles, ni actuaciones fuera de sus ámbitos de competencia. Cada uno tiene una función y representa a ámbitos diferentes y se tienen que respetar mutuamente y sobre todo su independencia.
Exigir de una vez que la Ley de Asociaciones garantice y reconozca como utilidad pública a las entidades vecinales, como reconocimiento a su larga tarea y función.
Revisar todo el modelo de Participación Ciudadana municipal, tendiendo a un modelo que garantice la capacidad de consulta y decisión en los asuntos públicos. Más que grandes Planes y Reglamentos, voluntad y ganas de ceder espacios de poder y decisión, de debate y reflexión, fundamentados en modelos de doble vía (abajo arriba e inverso).
Abrir, mediante acciones y actuaciones activas, las entidades vecinales a todos los colectivos ciudadanos, jóvenes y recién llegados. Con voluntad de colaboración e integración, de recoger propuestas y aportaciones, con derechos y deberes, sin condiciones previas ni barreras inviables. Sencillamente aplicando modelos participativos activos de democracia de base, donde todo el mundo aporta y decide.
Terrassa, 1 de julio de 2008
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