dijous, 18 de setembre del 2008

Manifiesto por un nuevo modelo de participación ciudadana

Estos últimos años nos hallamos ante una crisis de valores, donde el modelo fundamentado en el egoísmo individual persiste sobre el colectivo para promover una sociedad más libre, justa y solidaria. En este sentido, la participación ciudadana ha perdido todo sentido de referencia como valor de calidad democrática, donde los ciudadanos participan en los asuntos públicos con el objetivo de mejorar e incidir en la capacidad de decidir en el día a día como un elemento activo, más allá del mero acto puntual del voto y de las estrategias partidistas, así como acabar en un modelo participativo formal y pasivo, que sólo tiene oyentes.


El movimiento vecinal, desde hace tiempo tiene serios problemas para configurarse como tal, las interferencias partidistas, su misma incapacidad para afrontar acciones y estrategias comunes de ciudad en un solo marco unitario de actuación, la falta de renovación de muchos de sus cargos, la falta de sentido crítico, la dificultad para integrar y llegar a nuevos colectivos, lo ha hecho débil y con menos capacidad de representatividad. Y su incapacidad para promover procesos de participación interna que ha reproducido del modelo participativo municipal, al que crítica pero es incapaz de aplicar y plantear nuevas propuestas.


Otro elemento importante, es cómo establece los mecanismos participativos entre la entidad y sus vecinos, como hace circular la comunicación, como los hace partícipes desde la base para recoger sus propuestas y decisiones, como verdadero sistema democrático de base que sirva de ejemplo a partidos y a las mismas Administraciones, recuperando su modelo histórico.


El modelo participativo municipal no sirve y se tiene que revisar, y lo más importante, más que nuevos modelos y grandes Planes y Reglamentos, lo que se necesita es voluntad política y capacidad de ceder espacios de poder a favor de la calidad democrática en doble dirección y donde ciudadanos y responsables políticos con sinceridad y sin intereses partidistas ni afanes de poder, corresponsabilicen acuerdos y decisiones, abran nuevos espacios de debate y propuestas abiertos a todos los ámbitos ciudadanos. Y las entidades vecinales tendrán que establecer los mismos mecanismos si quieren ser representativos de alguna cosa y tener el protagonismo que piden.

Por todos estos motivos, los bajo firmantes avalan la creación de un Foro de Debate y Participación Ciudadana en Terrassa, con los siguientes objetivos:

* Luchar para conseguir un movimiento vecinal unitario abierto a todos los vecinos. Representativo de todos los vecinos, reforzando los mecanismos de participación interna, donde los asociados como vecinos y asociados tengan sus derechos jurídicos y acceso a estos mecanismos; y el conjunto de vecinos no asociados tengan los mecanismos de participación y decisión sobre los problemas que les afectan como vecinos. Los intereses de los dos niveles tienen que estar garantizados en todo momento, y los problemas y soluciones les tiene que unir como un solo objetivo, fuera de los intereses partidistas y de las Administraciones. La toma de decisiones y de representación tiene que estar plenamente garantizada y democrática para todos los vecinos. Minorías partidistas no pueden ser embudos que frenen y rompan derechos.

* Las administraciones tienen que reconocer como bien de utilidad pública a las entidades vecinales de una vez, eso si, las entidades vecinales se tienen que ganar esta condición siendo representativas, abiertas, participativas y con proyectos activos que recoja los intereses, propuestas y decisiones de sus vecinos con el objetivo de ser verdaderamente representativa frente de las Administraciones y de otros colectivos.

Debe garantizar en todo momento su suficiencia económica para garantizar su capacidad de independencia, para evitar ser limitada en la capacidad de decisión. A pesar de recibir ayudas y subvenciones éstas tienen que cubrir un porcentaje de su presupuesto.

Las entidades vecinales tienen que hacer su función, y los partidos políticos las suyas, sin interferencias, ni controles, ni actuaciones fuera de sus ámbitos de competencia. Cada uno tiene una función y representa a ámbitos diferentes y se tienen que respetar mutuamente y sobre todo su independencia.

* Exigir de una vez que la Ley de Asociaciones garantice y reconozca como utilidad pública a las entidades vecinales, como reconocimiento a su larga tarea y función.

* Revisar todo el modelo de Participación Ciudadana municipal, tendiendo a un modelo que garantice la capacidad de consulta y decisión en los asuntos públicos. Más que grandes Planes y Reglamentos, voluntad y ganas de ceder espacios de poder y decisión, de debate y reflexión, fundamentados en modelos de doble vía (abajo arriba e inverso).

* Abrir, mediante acciones y actuaciones activas, las entidades vecinales a todos los colectivos ciudadanos, jóvenes y recién llegados. Con voluntad de colaboración e integración, de recoger propuestas y aportaciones, con derechos y deberes, sin condiciones previas ni barreras inviables. Sencillamente aplicando modelos participativos activos de democracia de base, donde todo el mundo aporta y decide.




Terrassa, 1 de julio de 2008